El balonmano sigue dejando historias de esfuerzo, compromiso y sentimiento de pertenencia. Una de ellas es la de Pablo Campanario, ex capitán del Caserío y jugador muy querido en Ciudad Real, que pasó por los micrófonos de Onda Metropolitana en una charla cercana, marcada por la actualidad deportiva y su proceso de recuperación.
Campanario, que se encuentra en plena recta final de su recuperación tras una operación en la mano, confirmó que su vuelta está próxima: “Fue un golpe entrenando, algo que nos pasa a todos los jugadores, pero me fracturé dos dedos. Por suerte, va mejor y si todo sigue así, pronto tendré el alta”. El objetivo está claro: llegar a tiempo para la fase de ascenso.
Refuerzos y ambición para la fase
Su equipo ya piensa en ese tramo decisivo de la temporada. La reciente incorporación de un jugador procedente de Salamanca, con una importante cifra goleadora, refuerza las aspiraciones del grupo. “Estamos un poco necesitados, así que cualquier ayuda es bienvenida. La idea es llegar lo mejor posible a la fase”, explicó.
Aún sin fechas confirmadas oficialmente, todo apunta a que el desenlace liguero marcará el calendario inmediato. “Imagino que tras el último partido llegará el sorteo. Ahora lo importante es centrarse en competir bien”, añadió.
Una temporada que sorprende
En cuanto al rendimiento del Caserío, Campanario no escondió su sorpresa. “Sinceramente, no esperaba que el equipo estuviera a este nivel. Sabía que daría la cara, como siempre, pero no hasta este punto. Estar prácticamente salvados con tanta antelación es algo espectacular”.
El jugador comparó incluso la situación actual con la primera temporada tras el ascenso a División de Plata, recordando aquel equipo competitivo que llegó a pelear por cotas altas: “Se parece mucho a ese año. Hubo momentos clave que nos marcaron, pero demostramos que podíamos competir contra cualquiera”.
El peso de la experiencia y el grupo
Más allá de lo deportivo, Campanario destacó el factor humano como clave en su actual etapa: “Cuando sales de casa, lo importante es encontrar un buen grupo. Aquí lo he encontrado y eso se nota en el día a día. Además, los resultados están acompañando”.
También habló con realismo sobre un posible ascenso y las exigencias de categorías superiores: “La División de Plata es otro nivel. No solo hace falta competir en la pista, también una estructura sólida a nivel económico y organizativo. Es un paso importante que hay que dar con garantías”.
Ciudad Real, una afición que no falla
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó al hablar de la afición de Ciudad Real. Campanario no dudó en elogiar el ambiente que rodea al equipo: “Es una barbaridad lo que se vive allí. Ya lo era antes, pero ahora incluso más. Ver el pabellón lleno y a la gente apoyando cada fin de semana es algo que no se encuentra en todos lados”.
Un sentimiento que sigue siendo recíproco. A pesar de jugar fuera, el vínculo con la ciudad permanece intacto, como demuestra el apoyo constante de los aficionados, incluso en partidos lejos de casa.
Mirando al futuro… y a las tradiciones
Con la temporada entrando en su fase decisiva, Campanario mantiene el foco en recuperarse al cien por cien y ayudar a su equipo en el momento clave. Pero también deja espacio para las tradiciones: su presencia en La Pandorga, una de las citas más emblemáticas de Ciudad Real, parece asegurada.
Entre bromas, recuerdos y análisis deportivo, la entrevista dejó claro que, más allá de los resultados, el balonmano sigue siendo una cuestión de identidad. Y en esa identidad, nombres como el de Pablo Campanario siguen teniendo un peso especial.