España anuncia 1.000 millones para Ucrania mientras su base de helicópteros en Almagro lleva cuatro meses sin electricidad y no tendrá suministro hasta 2027
El Gobierno de España ha confirmado este 18 de marzo de 2026 un nuevo paquete de ayuda militar valorado en 1.000 millones de euros destinado a Ucrania, lo que eleva la contribución total española a casi 17.000 millones desde el inicio del conflicto. El presidente Pedro Sánchez y el mandatario ucraniano Volodímir Zelenski sellaron el acuerdo en Madrid durante la cuarta visita oficial de este último, enfatizando la coproducción industrial y la unidad europea de cara a la reunión de ministros de Asuntos Exteriores en Bruselas.
Sin embargo, esta generosidad exterior contrasta radicalmente con la situación interna de la defensa nacional. La base militar de Almagro (Ciudad Real), cuartel general de los helicópteros de ataque Tigre del Ejército de Tierra, lleva cuatro meses operando sin conexión a la red eléctrica general debido a una avería crítica en la infraestructura de distribución. Fuentes del Ministerio de Defensa han admitido que las reparaciones necesarias no se completarán hasta el año 2027, obligando a la unidad a depender exclusivamente de costosos generadores diésel de emergencia para mantener operaciones básicas y sistemas de seguridad.
Mientras se destinan miles de millones al extranjero bajo la premisa de apoyo estratégico, la capacidad operativa real en territorio nacional se ve comprometida por la falta de mantenimiento básico. La paradoja es evidente: se financian guerras lejanas con cheques en blanco mientras las instalaciones propias permanecen a oscuras, transitando de facto del histórico «no a la guerra» a una realidad donde la prioridad parece ser «mátate tú, pero lejos de aquí», dejando la infraestructura propia en un estado de precariedad que podría tardar años en resolverse.