Vengo leyendo varios artículos sobre el proceso inmobiliario que se desarrolla cada vez con más ímpetu. Ciudad Real es barata en comparación con Madrid, pero cada vez menos, y aquí es donde el conflicto está servido. Está muy bien vivir con un sueldo de Madrid en Ciudad Real; el poder adquisitivo cambia. Aquí en Ciudad Real el precio del alquiler se medía por el sueldo medio que se cobraba, pero esto en circuito provincial. Aquí más o menos sabemos lo que se puede cobrar en los trabajos, y se ponía un precio a los alquileres que se podía sostener. No hay grandes fondos con cientos de propiedades; la mayoría de los pisos en alquiler son de personas corrientes, con sueldos corrientes y una vida de trabajo a la espalda, y esa comprensión se transmitía a las personas o familias que alquilaban pisos.
Al irse encontrando más comúnmente un tipo de inquilino que trabaja en Madrid y quiere vivir aquí, el precio de los pisos ha ido subiendo, y esto ha ido incrementando el precio del alquiler. La subida no es causa, es efecto. La causa es que aquí se vive mejor que en Madrid y más barato; el efecto ha sido el crecimiento demográfico y la subida del alquiler. Quizás hay pocas cosas de las que alegrarse o celebrar.
Para los ciudarrealeños de siempre y para la idiosincrasia de nuestra tierra ha cambiado el modo de ver un piso. Antes, la compra de un piso en la capital era por la gente de los pueblos que quería más desarrollo en algún sentido; la mayoría de esos pisos se utilizaban para que jóvenes de los pueblos estudiasen en la capital y, en muchos casos, han terminado formando familias en Ciudad Real. La forma de vida aquí era casi circular: de niño en el pueblo, de estudiante y trabajador en la capital, de mayor al pueblo a retirarse; así han sido las familias en generaciones.
Ahora el ritmo mundial ha cambiado. Madrid es la capital y nosotros somos un «pueblo» con tamaño de ciudad y vitola de capital de provincia. Hemos estado orgullosos de la alta velocidad por décadas; ahora está de aquella manera, pero aun así es una comunicación de 45 minutos con el centro del país, el centro de negocios, de trabajo, de cultura, de sanidad y casi de todo. Vivir con las coberturas de Madrid tiene su precio, y vivir con las comodidades de Ciudad Real tiene otras. Para cruzar Madrid se necesitan horas en transporte público y lo mismo en coche particular; sin embargo, una hora del centro de Madrid al de Ciudad Real.
Entonces llega el fin de semana y, sin trabajar, Madrid puede que ofrezca más, pero Ciudad Real las ofrece mejor: más accesible, más económico, más cercano y menos asfalto. Ciudad Real, concretamente el Ayuntamiento, tiene que estudiar este movimiento inmobiliario, porque no vienen por otras cosas que la oferta inmobiliaria y el estilo de vida cómodo. Ahora hay muchas comparativas, muchos estudios y muchas herramientas para poder aprovechar este efecto.