Espero escribir esto muchas veces: la libertad como vencedora de un dilema, de una discusión, de una riña. Tuvieron que llegar unos jueces a discernir entre el politiqueo de salón o la libertad: simple, llana y, a veces, costosa libertad.
Hoy vas a leer que si izquierdas, que si derechas, que si PP, que si Vox, que si PSOE, que si la xenofobia, el racismo, el machismo, la ultraderecha y los ultraconservadores, y tal, y tal, y tal. Hoy vas a leer que Abogados Cristianos han perdido, que han sido doblegados, que no han vencido, y, por otro lado, que el Ayuntamiento de Ciudad Real ha hecho esto o lo otro. Y, ya bajando al barro del todo, llenándote la boca hasta los dientes, los que hablen de Chamorro, de Cañizares, de Martínez… Pero nada, ni caso: ganó la libertad.
Me da igual lo que digan los juzgados, y, para empezar, hay muchas acciones de Abogados Cristianos que secundo. Pero en esta tiraron a dar, y no vas a pegarle a la libertad, nunca. Y siento mucho la inestabilidad política que ha generado en mi ciudad. Quizás siento más que otras formaciones no se hubieran cerrado en banda en apoyo a los mandalas. Siento que se han hecho mal tantas cosas, que me da igual. Ha ganado la libertad.
Todos, todos vosotros, los que habéis formado parte de la escena —ya sea como actores secundarios o protagonistas—, mal. A casa con una derrota: habéis peleado contra la libertad. Era una apuesta segura. Son unos libros que no hacen nada malo a nadie, son para informar; y si la familia no quiere informar a sus hijos de esas cosas, pues crecerán en la ignorancia, y eso es lo peor que puedes hacer con tus hijos. Además, estaban en el Ayuntamiento, no estaban dando clases de educación sexual en los colegios, que, según a qué edades, tampoco lo veo muy claro.
¿Ves? Puedo tener una idea matriz —la libertad— y luego pensar en cada situación. No somos de hierro, somos humanos, y la libertad es para todos: no solo vale la mía, o la que tienes tú. No soy un político aferrado al rumbo del partido, a las ideas que me dicten desde más arriba o desde más al lado. Puedo tener opiniones dentro de una idea, y, en este caso, no creo que explicar cómo son las familias de hoy en día, con colorines, sea un crimen para llevarlo al juzgado. No te puedes poner a colorear el cuaderno y hacer un símil con la realidad… Hay familias de todo tipo, y eso es bueno. Hay gente que se quiere de todas las maneras, y eso es bueno. Hay gente para todo tipo de gente, y eso es bueno. Hay gente sola, sin familia, y eso es malo. Podemos hacer cosas buenas, pero el color del sobre de nuestros billetes nos pone contra la pared. Ese color solo lo ves tú y quien te da el sobre; puedes hacer que ese sobre y esos billetes se vean de otro color.
En Ciudad Real no vivimos en una tragicomedia política como se puede vivir en Madrid o Barcelona. Nos apañamos, pero en estos casos es donde se ven las costuras. Un partido de derechas hace un libro de colorear con tintes de izquierda, el partido más a la derecha se enfada y corta relaciones, y los partidos más al centro, y todavía más a la izquierda, no tiran una línea argumental de apoyo. Se nos han visto las costuras. Lo hemos podido hacer mejor. Con todo y eso, ganó la libertad.