Tras varias temporadas al frente del equipo femenino del Caserío Balonmano, el entrenador Sergio ha anunciado el cierre de una etapa marcada por el crecimiento continuo y el cumplimiento de objetivos. En un balance emocional y deportivo, el técnico ha señalado que, tras haber exprimido al máximo cada temporada, «creo que es el momento de empezar un nuevo reto».
La trayectoria de Sergio en el club no se mide solo por resultados, sino por la consolidación de un proyecto. «Juntos hemos conseguido que la sección femenina crezca», afirmó el entrenador, destacando que se cumplieron «todos los objetivos que nos hemos propuesto año a año». Sin embargo, al recordar los momentos destacados de estos años, Sergio no duda en señalar un hito por encima de los demás: la fase de ascenso a la División de Honor Plata en su primer año.
Más que un ascenso, un apoyo vital Para el entrenador, aquel ascenso tuvo un significado especial que trascendía lo deportivo. «Fue un momento especial, también por la situación personal que he estado atravesando», confesó Sergio. En una etapa difícil a nivel personal, el club se volcó con él: «El club estuvo todo el rato conmigo, me ayudó muchísimo. Y, sin duda, ese momento fue bastante especial». Aquel logro significó el retorno del equipo femenino a la competición nacional y el arranque real del crecimiento del proyecto.
La cantera como motor del futuro Otro de los pilares de su gestión ha sido la integración de la base. Sergio resaltó la importancia de la generación 2010-2011, con las que se consiguió el objetivo de competir juntas en el primer año. «A partir de ahí, es verdad que la cantera también se ha visto muy reforzada», explicó. Para el técnico, es un «gusto» ver cómo las niñas crecen diariamente y cómo algunas «ya van integrándose en la dinámica del primer equipo».
El Caserío como familia Más allá de los partidos, Sergio se lleva de esta etapa «a mucha gente». Desmitificó la frase hecha de que un club es una familia, asegurando que en el Caserío es una realidad tangible: «Realmente, cuando estás dentro, lo sientes como que es así». Destacó la implicación de numerosas personas trabajando y ayudando, algo que, según sus palabras, «lo tienes que vivir desde dentro, porque si no, no lo puedes explicar».
El entrenador también valoró el aprendizaje continuo que supone compartir pista y horarios con otros entrenadores de gran talla dentro de la entidad, calificándolo como una «suerte para seguir aprendiendo».
Agradecimientos y legado En sus palabras de despedida, Sergio quiso dejar constancia de su gratitud hacia todas las piezas que hacen posible el engranaje. Empezando por Julián, «sin él sería muy difícil llevar todo esto día a día», pasando por los colaboradores y una afición que definió como «una pasada».

Hizo un llamamiento especial a las familias: «A todos los padres, madres, niñas de la escuela que hacen que esto sea sostenible, que apuestan por nuestro club». El objetivo final, según Sergio, es que las niñas «disfruten, que crezcan y que se sientan identificadas con los valores del club en formación».
Antes de marchar hacia su nuevo desafío, Sergio quiso animar a la entidad a mantener el rumbo: «Si estás adentro, te das cuenta de lo bien que se hacen aquí las cosas y de lo bonito que es trabajar en el valor humano en un club como este». Un legado de deportividad, crecimiento y humanidad que permanece en el Caserío Balonmano.