Bajo las luces tenues del estudio y con el beat sonando de fondo, Juan Luengo dio la bienvenida a una nueva edición de Royal City Night Club. La noche no estaba destinada solo a la música, sino a diseccionar la realidad de la escena musical manchega. Los protagonistas de la velada: Two Seasons ), una banda que, entre bromas y sinceridad, puso sobre la mesa los desafíos de ser músico joven en Ciudad Real.
De la «coña» al estudio de grabación
Alex y Arturo, los miembros fundadores de Two Seasons, reconocieron sin pudor que el origen de su proyecto fue, como casi todas las grandes bandas, «una coña». Lo que empezó como reuniones en casa para tocar sin pretensiones, evolucionó hasta convertirse en un grupo de rock cristiano que mezcla géneros tan dispares como la batucada, la capoeira, el hip hop y el rock and roll.
Con 21 años recién cumplidos, la banda presentó su tema debut, «Las flores no sangran», grabado hace más de un año. «Todo empezó como una coña de juntarnos en mi casa a ver qué pasa», recordó Arturo, explicando cómo la curiosidad por los instrumentos y la química entre ellos los llevó a profesionalizar su sonido.
El filtro del talento en la era digital
Durante la entrevista, la conversación derivó hacia la saturación del mercado musical actual. En una época donde cualquiera puede grabar una maqueta y subirla a Spotify, la visibilidad es la nueva moneda de cambio.
«Ahora hay tanto que la gente ya no sabe qué elegir», señaló la banda. Aunque reconocen que las redes sociales y TikTok pueden impulsar a un grupo, fueron claros al distinguir entre el éxito viral y la carrera musical: «Al final, esa tontería no te va a vender, no te va a componer un disco. Si no ensayas, no sacas temas propios y no te toman las cosas en serio, te has arreglado el TikTok, pero no vas a llegar mucho».
Para Dos Primaveras, la criba sigue siendo la misma de siempre: el talento y el trabajo constante.
Ciudad Real: Talento sobrado, oportunidades escasas
El punto más álgido de la entrevista fue el análisis de la escena local. Juan Luengo, desde su experiencia en Onda Metropolitana (donde emite música de grupos de la provincia las 24 horas), destacó la calidad técnica y productiva de los artistas manchegos. «Tienen una producción que flipa… no tiene nada que envidiar a lo que se pone hoy en MTV», afirmó Luengo, citando a artistas consagrados como Marciano Saavedra o Kike Benito como prueba del nivel existente.
Sin embargo, la banda y el presentador coincidieron en una crítica severa hacia la administración local. La falta de apoyo institucional a los grupos emergentes es una queja recurrente. Arturo relató una experiencia frustrante con el Ayto de Miguelturra, donde a chavales de 14 a 18 años se les exigió crear una asociación legal con un proceso de un año para poder tocar en un evento local. «Le estás diciendo a un chaval que tiene 16 años que tiene que hacer una asociación… y luego ‘si eso os llamamos’. Pero nada», denunció.
La comparación con otras ciudades fue inevitable. Juan, que ha vivido en Vitoria, explicó cómo allí la cultura de barrio integra a las bandas locales en las fiestas patronales desde la mañana hasta la noche. «En todos los barrios tocan… la sociedad lo entiende como que es una parte de la vida. Aquí todavía no tenemos mucha cultura», lamentó.
La barrera de la Feria y los grandes escenarios
La conversación tocó un nervio sensible: la Feria de Ciudad Real. Mientras el Ayuntamiento apuesta por grandes nombres nacionales para los conciertos principales, los espacios para teloneros locales o festivales paralelos (como el antiguo Muchismo Rock) han desaparecido o son inaccesibles.
«Nos traen gente grande, que sí, muy bien, pero ¿qué pasa?», preguntó Luengo. La propuesta de la banda es sencilla: utilizar espacios como La Granja o el Auditorio (cuya rehabilitación está en marcha) para dar cabida a un festival de bandas locales. «No estamos pidiendo la Plaza de Toros… déjanos La Granja. Es hormigón, no la vamos a hacer polvo», argumentaron.
La respuesta silenciosa de la administración, según se discutió en el programa, parece reducirse a la «rentabilidad económica», un argumento que deja fuera a la cultura emergente que no garantiza taquilla inmediata, pero que construye tejido social a largo plazo.
Futuro y resistencia
A pesar de las trabas, Two Seasons sigue adelante, y mantienen la ilusión de organizar algún día un «FECalfest», un festival que reúna a todas las bandas de Ciudad Real y Miguelturra.
La noche en Royal City Night Club terminó con una conclusión clara: en Ciudad Real hay músicos, hay calidad y hay ganas. Solo falta que quienes tienen la llave de los escenarios decidan abrir la puerta. Como resumió Juan Luengo: «Si fueran una banda de borrachos desafinados… pero es que aquí te encuentras a Marciano Saavedra, te encuentras a De Víboras… y no se hace».
Mientras la administración evalúa la rentabilidad, el rock local sigue sonando, ensayando y esperando su primavera.