El pasado 15 de agosto, el Ayuntamiento de Ciudad Real distinguió a las Religiosas de María Inmaculada con el título de Ciudadanas Ejemplares, un galardón que recibieron con emoción y gratitud en el marco de un año muy especial: la celebración del 50º aniversario de la canonización de Santa Vicenta María López de Vicuña, fundadora de la congregación.
La propuesta del reconocimiento partió de la Hermandad de Nuestra Señora de los Ángeles, que junto a otras cofradías apoyó la iniciativa hasta lograr la aprobación municipal. La superiora provincial, hermana María Luisa Durán, fue la encargada de recoger el galardón en nombre de toda la comunidad.

“Ser reconocidas como ciudadanas ejemplares de esta querida ciudad es un gesto que nos emociona y que acogemos con humildad y gratitud. Este reconocimiento nos impulsa a seguir adelante con renovada ilusión, fieles a nuestra misión educativa, evangelizadora y social”, expresó la hermana María Luisa durante el acto.
Más de un siglo al servicio de Ciudad Real
La presencia de las religiosas en Ciudad Real se remonta a principios del siglo XX, cuando Teresa Medrano Rosales donó a la congregación su casa familiar en la calle Caballeros para fundar un colegio destinado a la formación y protección de jóvenes trabajadoras.
Desde entonces, su labor ha sido incesante: actualmente gestionan una residencia para jóvenes, un centro social donde se ofrecen talleres de formación e inserción laboral, y una comunidad de enfermería para las religiosas mayores.
Miles de mujeres, especialmente en situaciones de vulnerabilidad, han pasado por sus aulas y proyectos, encontrando en ellas una oportunidad de crecimiento personal, laboral y espiritual.
Un nuevo curso de formación en el Centro Social
Coincidiendo con este reconocimiento, las religiosas anunciaron la apertura del nuevo curso del Centro Social María Inmaculada, que ofrecerá talleres de geriatría, manualidades, cocina y repostería, inglés, ayuda escolar para niños de primaria, formación en la fe y un máster de autoestima y desarrollo personal a través de la música.
Todos estos programas estarán disponibles de octubre a mayo, con el objetivo de seguir formando y acompañando a quienes más lo necesitan, especialmente mujeres trabajadoras y personas en situación de dificultad.

Un legado que perdura
La obra de Santa Vicenta María sigue viva en Ciudad Real gracias a la dedicación de las hermanas que, generación tras generación, han mantenido su carisma: acoger, acompañar, formar y sembrar esperanza.
Como destacó el propio alcalde durante el acto, “esa entrega de mujeres para mujeres es lo que rendimos en homenaje. Han dejado una huella imborrable en la ciudad, especialmente en miles de mujeres que encontraron en ellas una puerta abierta en tiempos de dificultad”.
Con este reconocimiento, Ciudad Real no solo celebra la trayectoria de las religiosas de María Inmaculada, sino que también pone en valor un compromiso que, más de un siglo después, sigue transformando vidas.