La historia reciente de Puertollano es un relato de lucha y resiliencia, marcado por una sucesión de EREs y ERTEs que han puesto a prueba la capacidad de su gente para reinventarse. Los puertollanenses, herederos de una tradición minera, han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, buscando en cada crisis una oportunidad para seguir trabajando.
El Fin de una Era y el Comienzo de la Adaptación
El cierre de las minas de carbón fue el primer gran golpe para Puertollano. La desaparición de la minería, a finales del siglo XX, dejó a miles de trabajadores sin empleo, pero no sin esperanza. Lejos de rendirse, esta mano de obra altamente cualificada y disciplinada se recicló para enfrentar el futuro. Su siguiente desafío fue abrazar la prometedora energía fotovoltaica.
La Burbuja Solar y la Caída de los Gigantes
A principios de la década de 2000, Puertollano se convirtió en el epicentro de la energía renovable en España. Empresas como Silicio Solar y Solaria llegaron con la promesa de miles de empleos. Pero la burbuja no duró. El recorte de las ayudas gubernamentales en 2008 provocó el colapso del sector. Silicio Solar presentó un ERE extintivo que dejó en la calle a 400 trabajadores, que tuvieron que volver a buscar su camino. Por su parte, Solaria también sufrió las consecuencias, presentando un ERTE en 2009 y otro en 2012 para intentar sobrevivir.
Elcogas y la Batalla por la Innovación
Elcogas fue un proyecto único en Europa, una central termoeléctrica con tecnología innovadora. En 2014, los cambios regulatorios del Gobierno la volvieron inviable, lo que provocó su cierre en 2016. La desconexión de la central conllevó un ERE extintivo para 150 trabajadores. A pesar de la lucha y la resistencia de sus empleados, no pudieron evitar el cierre.
Inestabilidad Reciente en la Industria Petroquímica y de Contratas
El motor económico de Puertollano, el complejo petroquímico de Repsol, también ha sido fuente de inestabilidad laboral. Los casos de Fertiberia (con un ERE en 2025) y los ERTEs de Repsol (como el de 2021) se suman a una reciente crisis que ha afectado a las contratas, demostrando una vez más la vulnerabilidad de los trabajadores. En 2024, la quiebra de una de ellas afectó a más de 1.500 trabajadores, y la situación se ha vuelto a repetir.
El último capítulo de esta historia se está escribiendo ahora. Tras la decisión de Repsol de no renovar el contrato con su operador logístico, Eserman, esta empresa ha anunciado un ERTE para toda su plantilla, lo que afecta a 60 trabajadores. El impacto va más allá, ya que ha provocado la paralización de algunas unidades de Química. El pueblo de Puertollano, una vez más, ha respondido con movilizaciones. Los sindicatos han convocado una concentración en la Puerta de Repsol Químicas para el 7 de agosto bajo el lema «No al ERTE, sí a la subrogación».

Esta historia de EREs y ERTEs no es una historia de derrota, sino de resistencia. Es la historia de un pueblo que se niega a dejar de trabajar y a perder su identidad. Su lucha continua por un futuro laboral estable es un testimonio del inagotable espíritu de los mineros que una vez sacaron el carbón a pico y pala de las entrañas de la tierra y que hoy, en un nuevo siglo, siguen demostrando su nobleza y su valor. He vivido en Puertollano, he trabajado en Silicio Solar, conozco a esa gente, solo quieren paz, trabajo y libertad.