EraSé una vez un piso, unos caseros y un inquilino; aquí, en Ciudad Real, y como a día de hoy sigo siendo el inquilino, os puedo dar mi dirección: Calle Carmen 23, Bloque Derecho, 4 Derecha, el ático de la esquina.
Alquilé el piso el 21 de marzo de 2019, hasta final de este mes de septiembre de 2025, con el mismo contrato, porque, como me ha dicho el dueño, E.V.B.: «Eres un ignorante y no sabes lo que firmas». Pues no es ignorancia, es confianza; la misma que he mostrado pagando todos los meses, sin retraso alguno, tanto el alquiler como los suministros. Además, he sufrido incluso la catástrofe de la granizada del 11 de agosto de 2020, la cual ocasionó la rotura de la ventana abuhardillada que había sobre la cama, destrozando la cama, su ropa, el colchón, las mesitas y una estructura que había sobre el cabecero. Tardaron dos meses en venir del seguro, mientras dormía en el salón, en el sofá cama, y otros dos meses hasta que me dieron un dinero que ni de lejos cubría los desperfectos.
¿Y los dueños? En Asturias de veraneo, sin preocuparse ni mientras ni después.
Arreglé esto y decidí seguir trabajando en mi vida profesional, sin darle importancia. Total, ella, M.C.S.M., es profesora de matemáticas y a ella sí le salen las cuentas; soy un buen pagador todos los meses.
Y desde entonces se fueron rompiendo cosas que yo fui arreglando, lo que no quiero son líos, asi que me dedique a cambiar bombillas antiguas por led, los halógenos que se fundían por los casquillos y led, también por ahorrar, y pequeñas cosas, hasta que me canse por el siguiente desastre.
El siguiente desastre fueron unas humedades que le salieron a la vecina de al lado, causadas en primera instancia por el cuarto de baño que tengo yo en la parte de arriba. Seis meses sin poder utilizar el baño de arriba —dato importante—. El dormitorio está arriba; si estás dormido y tienes que levantarte, tienes que bajar somnoliento por las escaleras de semi caracol hasta el baño de abajo, algo que me hacía perder el sueño algunas veces.
Ahora, a final de mes me voy de la vivienda, este martes, y me han comunicado que me retienen la fianza hasta que E.V.B. venga a ver el piso. Vas a ver un piso que hace seis años que no has pisado, del que no te has preocupado y del que ahora pretendes hacerme responsable.
Si la ocupación y la okupación están mal, ¿cómo de mal están los caseros abusivos? ¿Qué leyes me amparan a mí, que he pagado siempre a tiempo? ¿Dónde está la oficina del inquilino?
Si las ocupaciones de inquilinos surgen, algún porcentaje es culpa de los caseros abusivos. Yo estoy pagando 420 € al mes, pero en el contrato figura 350 €. La subida del IPC es totalmente correcta, pero sin reflejarla en ningún sitio, sin tener ni un solo recibo del alquiler del piso en estos casi seis años. Un poco ignorante sí que soy, pero creo que en la vida —ya sean negocios, tratos, lealtades— hay que estar y dar la cara. Da pena que los veas por la calle y pienses: «¡Oh, vaya, qué familia más formalita!» y que lo único que hagan sea vivir de las rentas de los demás, literalmente.
Aparte, me voy porque quieren echarme. Están construyendo la ciudad administrativa aquí en frente y quieren especular con la vivienda y ponerla a la venta. Cada vez son más hostiles. Lo del baño, al final, fue porque los vecinos y la comunidad se les echaron encima y yo ya pasaba; había sufrido un aneurisma y no tenía muchas fuerzas ni ganas. Estaban en plan: si no lo arreglamos, se terminará marchando.
Hoy me han insultado por teléfono, gritado literalmente «¡fuera de mi casa!» porque quieren venir mañana, y yo les dije que el último día del mes, que es martes, pero se niegan. Tienen prisas. Así que quieren que me vaya un día antes, secuestrar la fianza o dejarme en la calle; cualquier cosa les vale mientras a M.C.S.M. le salgan las cuentas. Me pregunto si esto es lo que enseñas en la universidad.
Mi forma de ser dice que se queden la fianza y que, ojalá, al siguiente inquilino le salga todo lo contrario a mí, y necesiten mucho más que 350 € para recuperar su casa; que les venga a visitar la familiar Karma.