Existe un tópico recurrente que persigue a muchos habitantes de Ciudad Real: la idea de que en la provincia «no hay nada». Ignacio Zamora, un joven profesional del sector audiovisual formado en Málaga y con pasado en Onda Metropolitana, ha decidido que es hora de cambiar esa narrativa. Con un proyecto propio en marcha, Zamora busca capturar la esencia de su tierra a través de un spot publicitario que rompa con los clichés habituales y muestre el verdadero potencial turístico y cultural de la región.
Un proyecto «quijotesco» y autofinanciado
La iniciativa de Zamora nace de la necesidad de crear un portafolio sólido y de la frustración ante la falta de promoción audiovisual de calidad para su tierra. Ante la dificultad de acceder a grandes presupuestos de productoras tradicionales, que suelen manejar cifras de cientos de miles de euros, Zamora optó por la vía del emprendimiento directo.
En gran parte financiado por Sacha de la productora Sachafilms, y Darío Torres, actor.

«Me tuve que ir a estudiar a Málaga porque aquí en Ciudad Real hay muy poquito para hacer cosas audiovisuales», explica Zamora. Sin embargo, su regreso no ha sido para quedarse de brazos cruzados. Junto a dos compañeros de carrera, ha financiado el proyecto de su propio bolsillo. Estos colaboradores viajaron desde Málaga, pagaron su propio alojamiento en el Hotel Doña Carlota y dedicaron diez días al rodaje, confiando ciegamente en el trabajo de Zamora sin haber visto nada previo suyo. «Ha sido un milagro», reconoce el realizador.
Más allá del Quijote, el vino y el queso
El objetivo del spot es desmontar la idea de que Ciudad Real se limita a los tópicos del vino, el queso y Don Quijote. Aunque Zamora reconoce el valor universal del libro cervantino —»el segundo libro más escrito, traducido y publicado de la historia»—, insiste en que la provincia ofrece mucho más.
El rodaje ha capturado joyas ocultas que muchos locales ni siquiera conocen en profundidad. Entre las localizaciones destacan la Laguna de Ruidera, las minas de Almadén (que reciben más visitantes extranjeros que nacionales) y los castillos de Calatrava, tanto el Viejo como el Nuevo. «Tenemos una historia medieval que flipa, de batallas y de realeza, y no se le da bola», lamenta Zamora. La idea es mostrar una Ciudad Real con sentimiento, alejándose de los vídeos institucionales fríos y subcontratados que suelen limitarse a planos estándar de la catedral o la plaza mayor.
Burocracia y apoyos institucionales
El camino no ha estado exento de obstáculos. La parte más complicada del proyecto no ha sido la técnica, sino la logística y la burocracia. Coordinar permisos con siete ayuntamientos diferentes y gestionar cambios de última hora en el planning supuso un desafío monumental. «Un desastre de planning, pero por el cambio de planes constantemente», confiesa.
Sin embargo, Zamora destaca el apoyo crucial recibido desde la Diputación, especialmente por parte de Mar, la jefa de prensa, quien facilitó el contacto con las alcaldías y gestionó permisos complejos, como el cierre de una piscina municipal para grabar escenas subacuáticas. A día de hoy, el proyecto no cuenta con un contrato cerrado de compra por parte del Ayuntamiento, por lo que Zamora baraja la posibilidad de ofrecer el material a empresas locales o utilizarlo como tarjeta de presentación para futuros encargos culturales.
Una nueva visión del turismo
Ignacio Zamora tiene clara la estrategia: Ciudad Real no debe competir con el turismo de sol y playa de Benalmádena o Sitges. El modelo a seguir debería ser el turismo cultural de ciudades como Salamanca, Santiago de Compostela, Oxford o Brujas. «Me interesa el turismo de historia, de misticismo cultural», afirma.
El realizador pone el ejemplo de Estados Unidos, donde el gobierno utiliza a Hollywood como herramienta de propaganda patriótica, vendiendo una experiencia mística del país a través del cine. «Si diéramos esa publicidad fantástica y mágica que le dan a Nueva York, Ciudad Real no sería algo pequeño», argumenta. Su apuesta es por un turismo joven y cultural, capaz de viralizarse en redes sociales, similar a como se promocionan destinos exóticos en TikTok, pero con contenido real de la provincia.
Calidad de vida y futuro
Más allá del turismo, la conversación deriva hacia la calidad de vida en Ciudad Real. Zamora resalta las ventajas de vivir en la capital manchega frente a grandes urbes como Madrid o Málaga, donde el acceso a la vivienda es casi imposible sin avales familiares. «El próximo foco inmobiliario de Madrid es Ciudad Real», señala, citando la conexión de 45 minutos en AVE y la diferencia en el coste de vida.
Aunque reconoce problemas locales, como la falta de pabellones deportivos ante la alta demanda o la crisis de los cines tradicionales tras la pandemia, Zamora ve un futuro prometedor con la rehabilitación del Auditorio y la habilitación de la Plaza de Toros para conciertos.
El objetivo final: el orgullo local
El spot está previsto que esté finalizado para el inicio del verano, con la esperanza de que compita en atención con las campañas de comunidades como Canarias o Asturias. Pero el éxito para Ignacio Zamora no se mide solo en visitas extranjeras. Su mayor deseo es que los propios ciudadrealeños vean el vídeo y digan: «Tengo ganas de ir ahí».
«Somos la ciudad más típica de España», concluye Zamora, defendiendo una identidad propia sin los acentos marcados de otras regiones pero con una esencia única. Su proyecto es, en definitiva, una invitación a mirar lo que tenemos delante de las narices y a valorar lo que, hasta ahora, muchos se negaban a ver.