Se acerca el día de San Martin, y no se por donde voy a empezar.
No se si empezar por los mas cercanos, por mi tío el de las palizas o el que me bajaba los pantalones para mirar, el que me agarraba del cuello o el que me tiro por las escaleras. Por el que me dejaba sin comer o el que me tiraba la comida.
Puede que siga con las personas que piden favores a escondidas para que sus hijas tengan una recomendación, o la que me invita a su casa a comer para ser yo el comido. Esas personas que tienen aventuras, que buscan otras cosas.
También puedo con las empresas, la que hace vinos y tiene media fabrica infectada de moho, la del queso, la de los jamones llena de cucarachas. La de los contratos fuera de ley o directamente con contrato basura.
Te puedo hablar de especuladores, de ladrones, de agresores, de pedófilos, de gente de mierda que conoces y se esconde a tu lado.
Y soy el primero en pasar por el desolladero, a mi ya me han dado causa pero no cita, asi que hasta que toque, ponte las barbas a remojar porque voy a por ti, voy a por vosotros. Ya no voy a necesitar trabajo, ni nadie que me grite, me humille o me utilice. Repito, hasta que me toque, te va a tocar a ti.

Si alguna vez me has hecho daño, me has hecho mal, corre, escóndete y no salgas hasta que me toque. Porque todo el dinero que tengo, todo el que me queda, todos los días, todo el tiempo, va a ser una cruzada en romper vuestras mascaras y vidas.
He pasado por mucho, soy muy inteligente, tengo acceso a sitios, personas, información y herramientas que me hacen afrontar con mucha confianza. No tengo nada, literalmente nada, son años de rabia acumulada, de pesadillas, de malestar y de odio, que ya puedo desatar.
Asi que insisto, corre, la miseria me hizo invulnerable, la soledad me hizo incansable, la venganza me hace eterno. Lo único que me mantenía vivo a vosotros a salvo era mi salud, ahora yo no estoy vivo, vosotros no estáis a salvo.
Mirar quien soy es equivocarse, debes mirar en que me he convertido. Saber donde puedo llegar solo puedo saberse cuando sabes de donde vengo. Y voy hacerlo a cara descubierta, yo no tengo que esconderme de lo que soy, no siento vergüenza de lo tuve que hacer, de lo que hice, no tengo nadie a quien pedir perdón, ni nadie que me lo pida.
Si eres uno de estos, persona o empresa, no es una advertencia, no es una amenaza, es el detalle de lo que va a acontecer.