En un ambiente distendido y lleno de energía, el equipo detrás de la nueva productora local ‘Atalaya de Producciones’ visitó los estudios para hablar de su primer gran proyecto: un cortometraje de terror y comedia grabado en los emblemáticos parajes de El Atalaya.
La sintonía sonaba, las luces bajas se encendían y la ciudad volvía a tener ritmo. En directo, con camisa roja y «traje de castigar», el presentador recibió a tres jóvenes cineastas que llegan pisando fuerte: Luis, Antonio y Adrián. Juntos forman el núcleo de Atalaya de Producciones, una productora nacida de la amistad y la necesidad de crear cine con identidad propia en Ciudad Real.
Un «Evil Dead» a la manchega
El motivo de la visita era promocionar su último cortometraje, una obra de 18 minutos que los propios autores definen como una «horror-comedia». Aunque con un presupuesto limitado, las ambiciones son altas. Antonio, director y guionista del proyecto, no duda en comparar la esencia del filme con clásicos como Evil Dead (Posesión Infernal), salvando las distancias presupuestarias.
«Es una historia de terror, thriller, pero con elementos de comedia», explica Antonio. La trama gira en torno a dos personas que se encuentran en la vida, pero cuenta con un villano memorable: el Interno 43. Para dar vida al monstruo, el equipo recurrió a la artesanía pura. «La máscara que lleva está hecha con yeso a partir de la cara del actor que interpreta al interno en vida», detalla Adrián, quien también se encargó del vestuario y la creación del personaje.
Rodaje en las entrañas de la historia local
El escenario no podría ser más atmosférico. El equipo se trasladó a El Atalaya, el antiguo sanatorio de Ciudad Real, un lugar cargado de leyendas, mitos y rumores sobre crímenes y experimentos pasados. «Nos hemos inspirado en las leyendas del Atalaya», confirman. Además de las ruinas del sanatorio, grabaron en el antiguo casino y en domicilios particulares de los propios miembros del equipo.
La producción ha sido un ejercicio de resistencia y colaboración. «Ha sido un grupo de amigos que nos hemos ido al bosque y hemos grabado el corto como se ha podido», relatan. A pesar de las dificultades, cuentan con el respaldo de Lanza, el periódico local, que no solo ha apoyado la difusión, sino que ha permitido usar su archivo histórico y marca dentro del cortometraje, aportando verosimilitud a la narrativa.
Todos contra el muro: el espíritu DIY
Lo que más sorprende de Atalaya de Producciones es su versatilidad. En un entorno donde los recursos escasean, todos se ponen el mono de trabajo.
- Antonio: Dirección, guion, actuación y vestuario.
- Luis: Director de fotografía, iluminación (aportó su propio foco) y, crucialmente, catering. «Nadie se quedó con hambre», bromean en el pleno, reconociendo que la logística fue clave.
- Adrián: Actor principal y aportaciones al guion.
«Hemos construido el cortometraje como un equipo, desde cero, absoluto. Montaña a granito», afirma Luis. A pesar de contar con el asesoramiento de profesionales como Miguel Ángel, decidieron no solicitar subvenciones públicas en esta primera etapa, prefiriendo la libertad creativa y el apoyo de su círculo cercano.
El futuro: «Normal» y «Astroman»
El descanso es breve para este trío. Ya están trabajando en sus próximos proyectos. Antonio adelanta que están preparando un nuevo corto titulado «Normal», previsto para finales de año, aunque se guarda los detalles del género («va de todo, incluso erótica», bromea). Por su parte, Luis escribe «Astroman», un proyecto que promete tocar temas espaciales.
A largo plazo, el sueño es escalar al largometraje. «La película es de 90 minutos, es lo que tenía antes», dice Antonio, aunque reconocen que primero quieren consolidarse con el formato corto. «No me siento listo para hacer un largometraje todavía, quiero seguir aprendiendo», admite con humildad.
Cine de cercanía
La entrevista dejó claro que el cine en Ciudad Real está vivo. Con referencias que van desde Taxi Driver hasta el cine de género clásico, pasando por la historia local del sanatorio para tuberculosos de 1945, Atalaya de Producciones demuestra que con pasión, una cámara y buenos amigos, se puede contar historias universales desde lo local.
Como bien resumieron en el estudio: «Si tuviésemos algo más, ¿qué podríamos hacer? Esto ya es creciendo». El mensaje es claro: esto es solo el comienzo. El público podrá ver el resultado de estos meses de trabajo pronto, donde el terror, la risa y la leyenda de El Atalaya se dan la mano.
