La Diputación de Ciudad Real ha asignado 150.000€ al Museo del Mercurio de Almadén. He vivido en Almadén muchos años, de ellos he vivido años de bonanza y años de decadencia.
Han sido muchos los esperpentos urbanísticos los que han sucedido en este ya pequeño pueblo, la gran mayoría con dinero de subvenciones, casi como un patrón, dando igual el color del consistorio, el dinero se ha desecho antes de poder ser disfrutado por el pueblo.
La plaza del ayuntamiento por empezar, de estar casi 50 años igual, en apenas diez años sufrió cambios de peatonalización, construcción de una fuente que recibió el nombre de la alcaldesa de turno, el derribo de la misma y los cambios en sus accesos y salidas.
Justo al lado, el Teatro de Almadén, construido como cine y teatro se empeñaron en hacer remodelaciones que acabaron con una grúa torre atrapada dentro del edificio porque a su finalización, bueno, antes de finalizar se dieron cuenta de que no iban a poder desmontarla y sacarla de ahí.
En su tiempo contemporáneo la gran pirámide de Almadén, por lo faraónico de la construcción. Tuvieron que demoler media colina, para mí gusto una de las fotos más icónicas de este precioso enclave, e intentar construir un auditorio. Después de cientos de camiones sacando toneladas de roca solo está la carcasa del edificio, un acceso custodiado por el cartel con el precio de la broma.
Existen numerosos desastres constructivos pero uno de los más dolorosos fue la destrucción de la piscina infantil para poner una parada de autocaravanas. Un lugar de juegos, sueños y recuerdos infantiles de la gran mayoría de los habitantes de este pueblo y de millares de visitantes que tenían en verano.
Una depuradora que no funciona, cientos de miles de euros repartidos por casas rurales que son viviendas y otros tipos de chiringuitos regados de dinero público.
El problema no es el dinero, el dinero llega, el problema son las personas que deciden como gastarlo. No se preocupan de para qué puede servir, que se puede mejorar o restaurar, que hay mucho que recuperar en Almadén.
Son 150.000€ señores y señoras, intenten está vez no pensar en su propio futuro, piensen en el futuro del pueblo, en el bien de Almadén como pueblo y no lo gasten en el bien de una idea de unos pocos, por mucho que crean que es buena idea.
Hace años este mismo grupo de comunicación quiso hacer un gasto de 7.500€ en instalar un estudio de podcasting en la localidad, debido a los solanillas y a los parralejos este gasto se paralizó y se llevó a otras poblaciones de la provincia. Caso igual con nuestro proyecto de radios estudiantiles, de las que hemos instalado 4 en diferentes centro educativos, dejando a Almadén sin poder disfrutar de ambos beneficios debido al pensamiento pueril y paleto de algunos de sus dirigentes.
Juan Luengo.